


_ grito al abismo
para ver quién es él que me responde en mi soledad; pero, si yo era el que
gritaba al abismo, ¿quién me escuchaba? o mejor ¿a quién le importaba?, me doy
cuenta que entre más rasgaba mis cuerdas vocales en la calle aullando, más
importaba el territorio-.
-Todos
se la pasan oyendo lo que les conviene, ya sea para juzgar o para repetir como
lo hacía Eco[1],
otros lo hacen para introducir el dedo en la llaga, simplemente para no escapar
de sus fantasías; yo vuelvo a gritar, para combatir contra el ruido que hacen a
los demás, para no ser conveniente y sobre todo para poder conversar en serio
conmigo-.
[1] La musa de la mitología griega Eco, estaba condenada a repetir todo
lo que se le decía, ese fue uno de los
agravantes para que narciso la rechazara y se ahogara en su reflejo
posteriormente. Véase también Carmona, Blas. (1985) Dioses y Héroes Griegos. Editorial
Labor S,A. Barcelona.

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